Anthropic anunció el 28 de octubre de 2026 que su programa AI for Science pasa de financiar investigadores sueltos a repartir créditos gratuitos de Claude entre veinte fundaciones, institutos y proyectos de investigación repartidos por varios países. Entre los nombres hay agencias públicas, laboratorios de genómica europeos, el centro que gestiona las operaciones científicas de los telescopios espaciales de la NASA y un proyecto comunitario de matemáticas formalizadas. La propia empresa publicó la lista completa en su web.
Quiénes entran y en qué grupo
Anthropic ordena a los socios en tres bloques.
El primero es el de quien reparte dinero a la ciencia: fundaciones y sociedades científicas que recibirán créditos para distribuirlos entre los equipos que seleccionen. Están la Alfred P. Sloan Foundation, creada en 1934 y dedicada a respaldar investigación y formación en disciplinas científicas, técnicas y económicas; la Simons Foundation, que financia matemáticas y ciencia básica y mantiene el Flatiron Institute; Schmidt Sciences, puesta en marcha en 2024 por el matrimonio Schmidt y centrada en áreas como la inteligencia artificial, la astrofísica, las biociencias, el clima y el espacio; el Open Source for Science Fund, un fondo temporal de Renaissance Philanthropy dedicado a mantener vivo el software libre sobre el que se apoya la investigación; CAS, la división de la American Chemical Society que lleva más de un siglo indexando la química publicada y gestiona el registro estándar de sustancias químicas; y la National Science Foundation de Estados Unidos, la agencia federal nacida en 1950 que, según el propio texto de Anthropic, maneja unos nueve mil millones de dólares y cubre alrededor de una cuarta parte del apoyo federal a la investigación básica en las universidades del país.
El segundo bloque son instituciones que usarán los créditos puertas adentro. Aparecen el Space Telescope Science Institute —operado por AURA, encargado de las operaciones científicas del Hubble, el James Webb y el Roman, y depositario de uno de los mayores archivos astronómicos del mundo—, el Wellcome Sanger Institute, el Francis Crick Institute de Londres con su centenar largo de grupos de investigación, el Departamento de Ciencias de la Vida del Imperial College London, el laboratorio intergubernamental europeo EMBL —seis sedes y, a través de su instituto de bioinformática, bases de datos abiertas de uso diario como Ensembl, Europe PMC o la versión europea del Protein Data Bank— y los Gladstone Institutes de San Francisco.
El tercero son proyectos concretos. FlyWire, en Princeton, que levantó el primer mapa completo de las conexiones del cerebro de una mosca adulta. LEAP, un centro de la NSF en Columbia que mezcla aprendizaje automático y física para afinar cómo representan los modelos climáticos las nubes, los océanos y el suelo. AstroPath, en Johns Hopkins, que aplica técnicas de calibración de los sondeos astronómicos a la imagen de tumores célula a célula. gnomAD, en el Broad Institute, que agrega ADN de más de 800.000 personas en una referencia abierta de variación genética humana usada en el diagnóstico de enfermedades raras. Tau Ceti, un proyecto comunitario que construye una biblioteca matemática autoformalizada en Lean, el lenguaje que permite que una máquina verifique cada demostración. Y el Centre for Population Genomics australiano, iniciativa conjunta del Garvan Institute y el Murdoch Children's Research Institute, orientado a que las comunidades menos representadas del país aparezcan en los recursos genómicos.
De dónde viene
El programa arrancó en mayo de 2025 con una idea sencilla: dar acceso gratuito a Claude a proyectos científicos de impacto. Desde entonces, según Anthropic, ha apoyado cientos de trabajos en áreas que van de la biología y la medicina a la física, la química, el clima y las matemáticas, y ha abierto un plan Team con descuento para equipos científicos.
El paso intermedio fueron dos colaboraciones que el anuncio cita como ejemplo. Con el campus de investigación Janelia, del HHMI, Anthropic ha trabajado en el Model Hardware Standard, una especificación compartida para que agentes de IA puedan manejar instrumental de laboratorio sin riesgo; está en fase de vista previa de investigación. Con el Allen Institute, que publica grandes conjuntos de datos abiertos sobre cerebro, células e inmunología, la empresa dice que se están montando equipos de agentes capaces de reducir a horas análisis que antes llevaban meses.
Qué significa
Para quien construye o mantiene software, lo interesante no es el reparto de créditos, sino la promesa de bienes públicos: Anthropic afirma que buena parte de estas colaboraciones producirá conjuntos de datos abiertos, software libre, estándares y bibliotecas compartidas. Si eso se cumple, el poso quedará en forma de código y especificaciones reutilizables, no en un comunicado.
El Model Hardware Standard es el candidato más claro a tener recorrido fuera del laboratorio. Es un intento de poner reglas a algo que ya está pasando —agentes que no solo escriben texto, sino que accionan máquinas—, y encaja con la línea que Anthropic viene marcando, como la reescritura de su Política de Uso con reglas específicas para agentes conectados a sistemas físicos. Que exista una especificación pública con nombre propio da algo a lo que apuntar cuando toque auditar quién movió qué.
Tau Ceti y gnomAD son los otros dos a vigilar. Una biblioteca de matemáticas verificada por máquina es infraestructura para cualquiera que trabaje en verificación formal; una referencia genómica abierta es infraestructura para medio sector biomédico. En ambos casos el valor para terceros está en el artefacto, no en los créditos.
Lo que el anuncio no dice
No hay cifras. Anthropic no detalla cuántos créditos recibe cada socio, durante cuánto tiempo, ni con qué criterio se reparten dentro de cada fundación. Tampoco se explica qué ocurre cuando se agoten: si hay renovación, precio preferente o nada.
La afirmación sobre el Allen Institute —meses de análisis manual convertidos en horas— es de la empresa, no una medición publicada ni contrastada. Lo mismo vale para la descripción de lo que los científicos dicen estar haciendo con Claude.
Tampoco se aclara el régimen de los datos: nada se dice sobre si el material de investigación que pase por Claude puede usarse para entrenar, ni sobre dónde se procesa, un detalle que no es menor cuando hablamos de genómica humana o de archivos clínicos. Y el titular habla de veinte socios, pero los tres bloques nombran dieciocho; los dos restantes parecen ser Janelia y el Allen Institute, citados aparte como colaboraciones ya en marcha.
El cierre del anuncio es una declaración de intenciones: muchas de estas colaboraciones están empezando y la empresa dice que quiere sumar más socios en el futuro. Los resultados, si llegan, se verán en los repositorios.
