El estudio
Veinticinco años en tecnología. Los últimos, escribiendo software.
Valencia, España
Black Wings es Vicente Bonillo. Empecé montando una tienda de informática con veintipocos años, cuando vender un ordenador significaba montarlo pieza a pieza y explicarle al cliente para qué servía cada una. De ahí no me he movido de sector: he vendido, he reparado, he instalado y he sostenido la tecnología de gente que la necesitaba para trabajar.
Eso deja una manía difícil de quitar: mirar primero el problema de la persona y después la tecnología. Cuando das el salto a programar, la diferencia se nota — no construyes lo que es bonito de construir, construyes lo que quita trabajo.
Hoy Black Wings hace software e inteligencia artificial para otras empresas, y también para sí misma. Anotados, Kash, Dermasoft y Pa'dentro son productos nuestros, en producción, con sus clientes y sus incidencias. Esa es toda la carta de presentación que tenemos, y es la que preferimos: no te contamos lo que sabríamos hacer, te enseñamos lo que ya está funcionando.
Hay algún proyecto más en el taller, todavía a medias. Cuando esté para enseñarlo, aparecerá aquí.
Cómo trabajamos
Sin plantillas
Cada proyecto empieza desde cero. Tu negocio no es genérico; tu software tampoco debería serlo.
Código que dura
TypeScript estricto, tests automáticos y documentación. Entregamos código que otra persona puede coger dentro de cinco años y entender.
Lo usamos antes de venderlo
El stack con el que te construimos es el mismo con el que operamos nuestros propios productos en producción. Conocemos sus pegas porque las sufrimos.
Se dice lo que no
Plazos reales, límites por delante y lo que un proyecto no va a resolver, dicho antes de empezar y no en la factura. Si algo no sabemos hacerlo, se dice.